Un nuevo paso en el Edoméx

La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, anunció recientemente la ampliación del programa Mujeres con Bienestar hacia el sur de la entidad, incorporando a 2 mil nuevas beneficiarias que recibirán apoyos económicos y servicios integrales para mejorar sus condiciones de vida.

El anuncio representa no solo la continuación de una política social con perspectiva de género, sino también una apuesta por atender a una de las regiones con mayores carencias históricas en el estado. Con este esfuerzo, el gobierno mexiquense busca fortalecer el tejido social, reducir desigualdades y abrir oportunidades para las mujeres que, en muchos casos, son el sostén principal de sus familias.


¿Qué es Mujeres con Bienestar?

El programa fue diseñado como una estrategia integral para atender a mujeres en situación de vulnerabilidad. No se limita únicamente a la entrega de un apoyo económico bimestral de 2,500 pesos, sino que también ofrece:

  • Servicios de salud gratuitos, incluyendo consultas médicas, estudios clínicos y acceso a medicamentos.

  • Asesoría legal y psicológica, con el fin de atender situaciones de violencia de género, separación familiar o conflictos comunitarios.

  • Capacitación laboral y financiera, que permite a las beneficiarias emprender negocios, mejorar sus habilidades y acceder a empleos formales.

  • Apoyo alimentario y educativo, orientado a garantizar que las familias puedan cubrir necesidades básicas.

La diferencia con programas anteriores radica en que Mujeres con Bienestar busca empoderar de manera integral, no solo aliviar necesidades inmediatas.


El sur mexiquense: una región olvidada

La incorporación de beneficiarias en el sur del Estado de México tiene un significado especial. Municipios como Tejupilco, Luvianos, Amatepec o Tlatlaya han enfrentado históricamente problemas de marginación, desempleo y migración forzada.

De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en algunos municipios de esta zona más del 60% de la población vive en condiciones de pobreza. Además, la falta de infraestructura hospitalaria y educativa ha colocado a las mujeres en una situación de doble desventaja: la carga del trabajo doméstico y el acceso limitado a servicios básicos.

Para muchas de ellas, el programa significa un respiro frente a la incertidumbre diaria.


Voces de las beneficiarias

María del Carmen, habitante de Tlatlaya y madre de tres hijos, expresó:

“Nunca me había tocado un apoyo así, que no solo nos da dinero, sino que también nos ayuda a aprender cómo organizar un negocio. Con esto quiero poner un pequeño puesto de comida y que mis hijos tengan más oportunidades que yo.”

Por su parte, Juana Hernández, de Amatepec, compartió que el acompañamiento psicológico que ofrece el programa ha sido fundamental:

“Yo sufrí violencia durante años. Sentía que no tenía salida. Ahora sé que puedo pedir ayuda y que hay personas que me escuchan. Eso es lo que más agradezco.”

Estos testimonios reflejan cómo el programa trasciende la asistencia económica para convertirse en un instrumento de dignidad y fortalecimiento personal.


Una política con perspectiva de género

La gobernadora Delfina Gómez ha señalado en diversas ocasiones que el bienestar de las mujeres es el bienestar de las familias. En su discurso durante el anuncio de la ampliación, subrayó que la política social de su administración busca romper con décadas de abandono, y colocar a las mujeres como agentes de transformación.

En un estado donde más de la mitad de los hogares están encabezados por mujeres, este tipo de programas tiene un impacto directo en la estabilidad familiar y comunitaria. Además, la inclusión de servicios de asesoría legal y atención psicológica responde a un problema urgente: la violencia de género.


Impacto esperado

Expertos en políticas sociales consultados destacan que el alcance del programa podría ir más allá de lo inmediato. Al combinar apoyo económico con capacitación, existe la posibilidad de que las mujeres beneficiarias generen proyectos productivos sostenibles.

Sin embargo, también advierten que el reto será dar seguimiento efectivo para evitar que los apoyos se conviertan únicamente en transferencias sin impacto a largo plazo. El verdadero desafío, señalan, es lograr que cada peso invertido se traduzca en independencia económica y fortalecimiento comunitario.


Críticas y retos

No todo ha sido reconocimiento. Algunos sectores opositores han señalado que el programa podría convertirse en un instrumento de clientelismo político, especialmente en regiones donde los apoyos sociales han sido utilizados históricamente para ganar simpatías electorales.

Frente a esto, especialistas en género enfatizan la importancia de garantizar transparencia en la selección de beneficiarias, así como mecanismos de evaluación que permitan medir resultados.

Además, en una región con problemas de conectividad y servicios básicos, otro desafío será acercar efectivamente los beneficios. No basta con entregar apoyos económicos; es indispensable asegurar que los servicios de salud, la asesoría psicológica o la capacitación lleguen realmente a las comunidades más alejadas.


Hacia un futuro con más oportunidades

Aun con los retos señalados, la ampliación de Mujeres con Bienestar al sur del Estado de México representa una luz de esperanza. Para las más de 2 mil mujeres que se suman al programa, significa una oportunidad de resistir la adversidad y construir un futuro distinto.

En palabras de la gobernadora:

“Cuando apoyamos a una mujer, apoyamos a toda una familia. Cuando una mujer sale adelante, la comunidad entera crece. Con Mujeres con Bienestar, queremos que ninguna mexiquense se quede atrás.”

La apuesta está hecha: el sur del Edoméx inicia una nueva etapa donde las mujeres no solo son beneficiarias, sino protagonistas del cambio social.