La presidenta electa, Claudia Sheinbaum, adelantó que su gobierno pondrá fin a la práctica de deducir impuestos relacionados con el pago de la deuda del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), mecanismo implementado tras la crisis financiera de 1995.

Durante un encuentro con medios, Sheinbaum subrayó que se trata de una medida de justicia fiscal y social, al señalar que por décadas los recursos públicos se han destinado al rescate bancario, mientras persisten necesidades en materia de salud, educación e infraestructura.

“Ya no se van a deducir impuestos de la deuda del Fobaproa. Es momento de cerrar ese capítulo y destinar el dinero de los mexicanos a lo que verdaderamente importa”, expresó.

La presidenta electa recordó que el Fobaproa, convertido en IPAB en 1999, implicó que los pasivos de instituciones privadas fueran absorbidos por el erario, lo que ha generado críticas constantes por la carga financiera que aún representa para el país.

Con esta decisión, el nuevo gobierno busca reorientar recursos hacia programas sociales y proyectos estratégicos de desarrollo, en línea con la política de “austeridad republicana” y eficiencia en el gasto público.