No es coincidencia que, por segundo año consecutivo, la Presidenta haya sido incluida en la reconocida lista de las 100 personas más influyentes del mundo de la revista Time.
En días recientes, hemos sido testigos de cómo la voz de México resuena con una fuerza y autoridad moral sin precedentes en el escenario internacional. La participación de la presidenta Claudia Sheinbaum en la Cumbre por la Democracia marca un parteaguas en nuestra diplomacia y confirma lo que hoy es una realidad tangible: nuestro país es un interlocutor relevante y respetado en los grandes debates del siglo XXI.
No es coincidencia que, por segundo año consecutivo, la Presidenta haya sido incluida en la reconocida lista de las 100 personas más influyentes del mundo de la revista Time. Ser la única figura latinoamericana en la categoría de líderes este 2026 la sitúa a la par de actores globales de la talla de Donald Trump, Xi Jinping y el Papa León XIV.
En la Cumbre por la Democracia, el mensaje de la Presidenta de México fue claro: la democracia no puede ser un cascarón vacío limitado a procesos electorales. Para que sea real, debe garantizar bienestar, inclusión y dignidad. Como ella bien señaló: la verdadera democracia es aquella que distribuye la riqueza y asegura el acceso a la salud, la educación y la cultura para los más vulnerables.
Esto es lo que ha guiado las acciones de la Cuarta Transformación, de estos principios derivan todas las acciones de gobierno, y que nos han llevado a reducir la pobreza, tener finanzas estables, impulsar el crecimiento y reducir la desigualdad.
Desde esta visión progresista, la Presidenta Sheinbaum Pardo planteó propuestas audaces. Por ejemplo: impulsar un fondo de reforestación igual al 10% del gasto militar mundial, reafirmar la autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la solución pacífica de controversias y fortalecer redes de cooperación con líderes como Lula da Silva, Gustavo Petro, Pedro Sánchez y Gabriel Boric para consolidar una agenda común de justicia social.
En el contexto actual, sus propuestas nos hablan de una mandataria que entiende la geopolítica, y que tiene una visión pacifista, de sustentabilidad ambiental, y de fraternidad. Asimismo, al proponer a México como la próxima sede de la cumbre de líderes progresistas, la Presidenta reafirma su intención de incidir en los desafíos del mundo actual. Nuestra diplomacia -activa hoy-, vincula los principios nacionales con la lucha permanente por la paz y la igualdad jurídica de los Estados.
Como vicecoordinadora de nuestro grupo parlamentario, celebro que la brújula de este gobierno sea la misma que guía nuestra política exterior: la máxima de Benito Juárez, “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. México camina con paso firme, defendiendo su soberanía y construyendo resultados tangibles que nos posicionan como el referente progresista de toda una región.
POR GABRIELA JIMÉNEZ GODOY
Vicecoordinadora del Grupo Parlamentario de MORENA en la Cámara de Diputados
Red social X: @GabyJimenezMX
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