La presidenta se aferra a mantener una buena relación con sus vecinos del norte y descarta imponer visados a estadounidenses y canadienses.
El elefante del injerencismo estadounidense en México estuvo presente en la sala donde se reunieron la presidenta, Claudia Sheinbaum, con Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Interior del Gobierno de Donald Trump. La mandataria ha detallado este viernes que ha dejado claro al representante de su vecino del norte que la relación entre ambos países debe seguir siendo la colaboración en inteligencia, formación e intercambio de información para combatir al crimen organizado, pero que no hay cabida para las operaciones conjuntas en tierra como las que se han destapado en Chihuahua con apoyo de la CIA. La mandataria ha declarado a la prensa que solicitó al enviado de Trump más reuniones conjuntas en materia de seguridad para evitar así “malos entendidos” entre las naciones vecinas.
Sheinbaum ha asegurado que la próxima reunión bilateral en materia de seguridad se llevará a cabo en junio. Además, ha señalado que su encuentro con Sara Carter, titular de la Oficina de la Casa Blanca para la Política de Control de Drogas, se ha pospuesto por motivos de agenda y que todavía no hay una nueva fecha. En cualquier caso, la mandataria ha reforzado su mensaje de cooperación con Estados Unidos dentro del marco de soberanía. “Nosotros no estamos contra el pueblo de Estados Unidos, es más, queremos que haya hermandad“, ha asegurado y ha descartado imponer visados a los ciudadanos estadounidenses y canadienses para evitar entrar en un conflicto con sus socios comerciales. También ha indicado que no se abordó el tema de las peticiones de detención con fines de extradición para 10 funcionarios de Sinaloa por presuntos vínculos con el narcotráfico, entre los que están el gobernador, Rubén Rocha; el senador Enrique Inzunza y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez. ”Eso corresponde al Departamento de Justicia”, ha justificado.
La presidenta ha calificado la reunión de “buena” y ha subrayado que Mullín ha reconocido los esfuerzos de las autoridades de México para frenar el narcotráfico. Sin embargo, la línea roja la ha vuelto a trazar en el intervencionismo de agentes de Estados Unidos en territorio mexicano, una de las ampollas en la relación desde el escándalo que destapó la muerte en un accidente de tráfico de dos agentes de la CIA el mismo día que se anunció un desmantelamiento de un narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara el mes pasado. “Le dije con toda transparencia qué son nuestras leyes y nuestra Constitución. La colaboración tiene que estar en cierto marco. Las operaciones conjuntas en territorio, pues esas no nos lo permiten nuestras leyes ni la Constitución”, ha zanjado y ha asegurado que el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos “lo entendió”.
Blog de la Transformación

