En una clara ruta de confrontación con el gobierno de EU, Sheinbaum sostuvo que el llamado a que las personas acudan a las plazas públicas el próximo 31 de mayo, lo hacía por la soberanía nacional, porque México no es colonia ni protectorado de nadie. | María Idalia Gómez.
La facción que más se ha radicalizado dentro de Morena frente a las acciones de Estados Unidos y que mayor cercanía tiene con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, convenció a la presidenta Claudia Sheinbaum de que era una gran idea, para enfrentar al imperio yanqui, que el próximo 31 de mayo las personas acudan a las plazas públicas para escuchar su informe nacional para “celebrar, conmemorar y defender” la Cuarta Transformación, a dos años de su triunfo en las urnas.
En una clara ruta de confrontación con el gobierno estadounidense, Sheinbaum sostuvo el domingo pasado que lo hacía para seguir fortaleciendo la transformación “y, sobre todo, los gobiernos del pueblo, seguir juntos, seguir caminando juntos y defender siempre la soberanía nacional, porque México no es colonia de nadie, no somos protectorado de nadie”.
Y al inicio de esta semana, en la mañanera, apuntaló más la idea, de que había que informar a la población sobre la “ofensiva mediática y de defensa de la soberanía”.
En la construcción de esa narrativa, dijo una fuente, también participó Iván Silva Yanome, uno de los directores de Heurística Comunicación, empresa dedicada a la estrategia de marketing político que ha recibido muchos contratos morenistas.
La presidenta claramente no tiene a su lado personas que sean auténticamente estrategas, en varias dimensiones, frente a uno de los países más poderosos del mundo. Personas que comprendan el contexto mundial; la lógica y visión estadounidense; que identifiquen las oportunidades y límites de una negociación con ese gobierno y sus intereses; que cuenten con información de inteligencia y contrainteligencia sobre las debilidades de México ante Estados Unidos, y las que pueden ser las fortalezas; entre otras muchas cosas más.
Tiene, en cambio, personas con poca estatura de miras. Y muchos más que están protegiendo sus intereses, sus corruptelas, que pretenden disfrazar de persecución política.
He preguntado a múltiples fuentes estadounidenses sobre la presidenta Claudia Sheinbaum y su integridad de cara a las filtraciones sobre dinero sucio en su campaña. Todas ellas de alto nivel, me han asegurado que no existe dato alguno que la vincule a actos de corrupción ni durante la campaña ni ahora.
La información de inteligencia que aseguran tener las agencias del país del norte, a partir de llamadas telefónicas, mensajes, fotografías y testimonios, vinculan a una red que creó el senador morenista Adán Augusto López y en la que también aparecen el diputado Ricardo Monreal y el secretario Mario Delgado.
Una parte de esa información ya ha sido filtrada a medios mexicanos, apareciendo en uno de los reductos del dinero sucio el nombre de Jorge Antonio Cano Félix, yerno del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya; pero aún falta más nombres por aparecer y que darán forma al rompecabezas que, como he ido narrando en este espacio, han construido, con información de inteligencia, las agencias estadounidenses.
El problema para Sheinbaum es que no quedará como una arenga política más lo que ocurra el próximo domingo 31 de mayo. La posición que con esta acción pretende dar al presidente Donald Trump será un gravísimo error estratégico, el peor.
El gobierno de Estados Unidos sabe que cuenta con el apoyo de la población, por eso sobra que salga a las calles y despliegue una narrativa anquilosada de soberanía. Y no es que suenen rancias sus palabras, es que la soberanía no la está protegiendo al negarse a limpiar el gobierno de las personas corruptas, y defender desde la trinchera morenista lo indefendible y que son quienes ensuciaron los principios que sustentan ese movimiento.
La respuesta del gobierno estadounidense ya se está preparando, aseguran, podría ser antes o después del domingo. Seguirán apareciendo más nombres y datos, una gran cantidad de ellos cuentan con pruebas concretas. Será un nuevo golpe, sin duda.
No es fácil el papel que tendrá que jugar la presidenta en estos tiempos, pero sin duda son de mayor estatura.

